miércoles 29 de julio de 2009

La Luna 40 años


La Luna observa con pícaro rostro la oculta humanidad, intenta descifrar secretos, intenciones, suspiros urbanos y campestres, ser confidente del amor o la muerte, confesora silenciosa del que llora, del que goza, del que escribe versos melancólicos y apasionadas letras, nicho del clamor, de la ofrenda, antigua dama esperando el eclipse para besar al Sol.

Letras celebrando 40 años de la 1er visita a la luna

21 Julio 2009

lunes 27 de julio de 2009

Fuerte (repost 1)

Que la sombra no me envuelva.

Que el recuerdo no devore
mis manos desprevenidas.

Que el aire no me hable
en huracanado reproche.

Que se un hasta nunca
mi ultima frase,
sin espina,
sin la sal leyendo trás líneas.

Que mi partida sea llave,
puerta,
horizonte,
decisión sin retorno

Que mi alma sufra amnesia final.

Que lo bello de coincidir
disipe años de impotencia.

Que mi duelo no sea eterno.

Que mi corazón vuelva a latir

¡Asi sea!

23 de Junio de 2009

jueves 23 de julio de 2009

Menstural X (reposteo)

Tu voz enarbola trofeos robados
con su sed de terciopelo
desordena intenciones y humedades.

Volcan eterno despierta
y lo evidente es

Pero,
no serás el protagonista.

lunes 20 de julio de 2009

Carta sobre cronopios. Julio Cortázar*

¡¡¡Yo quiero un Cronopio Morado o Rosa!!!


Gracias Cortazar por regalarnos alas:


Carta sobre cronopios. Julio Cortázar*

París, 8 de febrero de 1972

Queridos Marina y Paco:

Y así es como viajan los cronopios. Un día alguien avisa que hay un paquete en la aduana. Uno va a la aduana y de golpe las dificultades crecen, hay que llenar formularios, explicar que no está enfermo de cólera (el paquete ¿pero quien lo prueba, si para empezar nadie sabe lo que contiene el paquete?). Para probar que no hay cólera ni una bomba habría que abrir el paquete, pero el paquete no puede ser abierto hasta que se haya comprobado que no tiene microbios de cólera o medio kilo de dinamita. Todo el mundo grita, llora, insulta, vuelva mañana, no vuelva nunca, esto no es vida. Se buscan influencias, pero Pompidou tiene una reunión de gabinete y no puede ir a la aduana a abrir personalmente el paquete, de manera que tengo que volverme a casa y poner varias almohadas sobre mi cabeza y una bolsa de hielo por encima de todo. Pasan ocho días, papeles van y vienen, explique por qué recibe un paquete de Suecia/No tengo la menor idea/Si no tiene la menor idea, imposible entregarle el paquete/En ese caso me dirigiré a las Naciones Unidas y a la Shell Max, esto no va a quedar así/Pague cinco francos y llene esta planilla.
Entonces Pablo Neruda me telefonea para decirme que en Estocolmo le regalaron un cronopio negro. Está tan contento Pablo, tan feliz con su cronopio. Yo empiezo a preguntarme si el paquete, pero la cuestión del cólera sigue en pie y yo no soy ni premio Nobel ni embajador, de manera que vuelva mañana y traiga cinco certificados de domicilio, identidad, buena salud, moralidad y solvencia. El comisario del distrito me tiene lástima: le haremos un solo certificado con todos los datos juntos y agregaremos al pie: Messieurs les douaniers, assez de connerier, ouvrez d'une bonne fois le colis, nom de Dieu, merde alors.
Y lo abrieron, mis queridos, y el cronopio verde estaba ahí y se moría de risa mirándome, y yo lo tomé en mis brazos e inmediatamente se hizo pis en mi pulóver de cachemira, cronopio desgraciado, y por si fuera poco mi amiga Ugné, que estaba conmigo, se enamoró instantáneamente del cronopio y el de ella, y así es como el cronopio está en su casa, aterrorizando a todo el mundo y absolutamente feliz, y yo todavía más.
Esto, tal vez, les explicará el retraso con el que les escribo, porque así es como viajan los cronopios y ya pueden verse los resultados. Gracias, muchas gracias, los tres lo decimos al mismo tiempo, Ugné, el cronopio y yo. Al cronopio le gusta París, está sumamente verde y cambia continuamente de lugar. Imposible invitar chicas jóvenes y bonitas porque inmediatamente se instala en sus rodillas y es un espectáculo envidiable y odioso, uno se siente completamente desplazado por el cronopio y él lo sabe y se arrodilla al cuello de la chica y le dice cosas en el oído y la chica se pone muy roja y la reunión toma un aire que recuerda los peores capítulos de Sade. Después el cronopio se apodera del diván más confortable y duerme panza arriba y con un aire de gran felicidad, puesto que ha conseguido destruir todos los principios morales que sostenían la casa. Ni ustedes ni yo somos culpables, los cronopios ya viven por su cuenta, no queda más remedio que resignarse. Para peor uno ama al cronopio, lo cuida y lo acaricia, es el colmo.
He creído de mi deber enviarles este sucinto informe. Me pregunto qué estará pasando en la casa de Neruda, pero no creo que me atreva a preguntárselo.

Los quiero mucho.

*Extraído de La fascinación de las palabras, de Omar Prego Gadea 1997, Alfaguara©. Carta del escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984).

jueves 16 de julio de 2009

Bienvenidos a mis nuevos Blogs

En vista de que C desnuda esta por cumplir 5 años en el mundo Blogueril, me anime a crear 2 más:

Piel Fugaz

en el cual publico fotografias tomadas con mi celular a las cuales llamo fugaces porque capturan instantes que no creo se repitan.

el otro :

Piel lado B

Aqui escribo lo primero que se me ocurre, pero a nivel más intimista, le llamo el diario de la Piel o como dice mi lado B, aqui nada de poesía, ni libros, solo el diario devenir.


E incluyo también

Voz de Piel

El cual ya tiene un rato de existir pero no se los habia presentado jaja! Aqui publico los audios que grabo con poemas míos y de otros que admiro.

Pues ya esta: ¡Sientanse Bienvenidos a acariciar la Piel!

jueves 9 de julio de 2009

Florece el jueves


Un jueves inesperado
lameré tu entraña,
sorbiendo humedades
recreando abecedarios.

Buceare a tu alborozo,
eclipsando letargos,
resucitando ternuras,
engarzando llamaradas.


Bendecido duende
has de recibirme,
en tu cabaña de luces
sobre la vera campestre
dentro de la rosaleda.


Descubiertos,
en una mirada de letras,
en una caricia de tinta,
alma en emoción contenida.


La carne segara primaveras
suave ternura despertara la noche,
floreciente amapola
justificara la espera.



Un jueves de hace algunos años