Afrodita emancipada por Salvador Mendiola

Mi querido Maestro y amigo: Salvador Mendiola me hizo el honor de leer mi poemario C desnuda la Piel  asi como el libro de relatos Bipolar de mi Admirada Elena Mèndez y de compartir su sentir con los lectores de su gustada columna en El Financiero: Chiles y pomadas, la reproduzco textualmente., disfruten:




Afrodita emancipada

Salvador Mendiola

Son discursos en apariencia diferentes; uno es prosa naturalista institucional y el otro es poesía íntima subterránea; pero ambos expresan el deseo libre y nuevo de las mujeres. No son las voces propias del erotismo canónico al servicio del macho patriarcal. Expresan lo raro y nuevo del gozo libidinal que estuvo silenciado e invisible al menos por cosa de dos siglos; el deseo sexual femenino que se manifiesta y comunica desde la situación y la voz propia dela sujeto femenino, esa entidad emancipada ala que el orden simbólico actual todavía considera un objeto (“cosa”) sin discurso (“predecible”). Porque el engaño del fantasma patriarcal es hacernos creer que todo mundo desea lo mismo  con el sexo.Es la escritura libre que el feminismo radical (Cixous, Butler) hizo posible durante la segunda mitad del siglo pasado; al fin, un discurso otro realizándose, proliferando, manifestándose contra toda censura y represión, liberándonos.Debido a ello hay que leer estos dos textos con especial atención y cuidado;sus planteamientos esenciales nos ofrecen imágenes y situaciones generalmente en interdicto, es decir “indecibles”;no por crueles o “perversas”, sino porque ofrecen la posibilidad de realizar otros goces, los nuevos goces “femeninos” del acontecimiento erótico.





Ellas, las creadoras de estos textos eróticos raros, son la narradora Elena Méndez, autora del conjunto de relatos Bipolar (Linajes: México, 2011);  y la poeta Claudia Contreras, autora a su vez del libro de poemasC desnuda la piel (Morvoz: México, 2012). Dos mujeres en muchos puntos distintas por completo, pero coincidentes en cuestiones esenciales; dos escrituras, dos voces, dos formas de encarar y dirigir el deseo erótico en forma diferente a la establecida. Eros transgresivo, perverso, promiscuo, infiel al orden del padre. Escritura posible en el siglo XXI, después de la literatura y a través de las interfaces de Internet, donde brota otra sexualidad, otra pornografía, un nuevo erotismo.
Con una prosa en apariencia desparpajada pero cargada de jiribilla técnica y guiños culteranos los relatos de Elena Méndez en Bipolar hablan del deseo y el contra-deseo, hablan de lo que se quiere y se teme en términos de libertad personal completa. Historias breves y directas donde las mujeres “heteroflexibles” y generalmente jóvenes que los narran y protagonizan son quienes deciden y eligen qué hacer con su sexo y sus besos, sin tener que terminar convertidas en novias, esposas o amantes dependientes de un varón dominante. Narraciones que manifiestan la condición de macho herido que manifiesta el sujeto masculino contemporáneo; alguien que ya no puede pretender ser el centro del universo, ni el gran patriarca; alguien más que nada frágil, inseguro, indefenso y necesitado de atención y cuidados. Un cambio de paradigma.





Mientras que la poesía lírica de Claudia Contreras dice en forma directa, sin mediación “literaria”, el sentir y pensar de su autora; una mujer madura que ejerce una sexualidad por completo libre y desprejuiciada, donde la sujeto femenino puede ser quien concentra y dirige la acción erótica según su propio desear y siempre de acuerdo a su fuerza de voluntad. Razón porque puede afirmar que su “Compañero de morada” únicamente es una “sanguijuela emocional” aferrada a su vientre, un enunciado igual de válido para una criatura en el vientre que para un esposo o amante en el hogar cotidiano que intenta controlar como amo el vientre de su cónyuge.

Si el deseo sexual y el erotismo pueden ser un acontecimiento igual en cuerpo de varón y de mujer, no es igual el modo de apreciarlos; aunque lo decisivo sea la búsqueda del placer primero que nada. Méndez y Contreras hacen pensar el sitio real de la otra persona, siempre diferente por completo, sin importar su sexo e identidad. Por eso la relación erótica se funda en toda la confianza y toda la desconfianza ante ese otr@, fuerte contradicción necesaria. Algo no considerado en el cuadro de la ilusión patriarcal de amor sólo entre dos personas, fuente de todos los celos, las suspicacias y la neurosis loca que tanto bien hacen al capital salvaje, el tirano totalitario y el macho autoritario.



¡Que honor Maestro y còmplice, muchas gracias!

Ambos libros los pueden adquirir con sus autoras : 


Elena Mèndez 
Claudia Contreras: pieladentro@gmail.com


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 Escrito Pieladentro por Claudia Contreras
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