De madrugada

Te desvelas Madrugada y me quedo a hacerte compañía , quien pensaría lo solita que sueles estar. Me das lastima Madrugada, tu poder se reduce a la Luna brillando, a los amantes gimiendo , yo que te conozco bien, se que te dueles y que tu serenidad es una mascara, oh triste Madrugada que profunda tu melancolía, que basta tu ceguera, en lo espeso de la medianoche veo que tus manos sangran, tu voz se quiebra, sollozos te sacuden, Señora (te abrazo) venga y conquistemos el silencio, te beso con ternura y deseo, tu dignidad esta a salvo entre mis dedos. Fotografía obra de Antonio Mojica