Jueves sexo - Inocente 14 de Febrero




Inocente 14 de Febrero (Lupercales modernas) 

Tomada de la wikipedia: 





Lupercales

Fiesta de las Lupercales (en latín LVPERCALIA). Fiesta que se
celebraba ante diem XV Kalendas Martias, que equivale al 15 de
febrero.

Las Fiestas Lupercales eran, en la Antigua Roma, unas fiestas que se
celebraban el día 15 del mes de febrero. Su nombre deriva
supuestamente de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco) e
hircus (macho cabrío, un animal impuro). Fueron instituidas por
Evandro el arcadio en honor de Pan Liceo (también llamado Fauno
Luperco, el que protegía al lobo, y protegía contra Februo, o también
Plutón).

Un cuerpo especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales
Luperci o amigos del lobo) eran elegidos anualmente entre los
ciudadanos más ilustres de la ciudad que debían ser en su origen
adolescentes que sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque
durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta, lo que por aquel
entonces era un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban
como lobos humanos. Se reunían el 15 de febrero en la recientemente
encontrada gruta del Lupercal (más tarde llamada Ruminal en honor a
Rómulo y Remo) en el monte Palatino. Según la tradición fue en este
lugar donde Fauno Luperco tomando la forma de una loba, había
amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en cuyo honor se hacía la
fiesta. La tradición cuenta que allí había una higuera cuyas raíces
habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos
Rómulo y Remo.

Bajo la sombra de esta venerable higuera, la Ruminalis, celebraban el
sacrificio de un perro y de un macho cabrío, animales que eran
considerados impuros. Después se tocaba la frente de los luperci con
el cuchillo teñido con la sangre de la cabra y a continuación se
borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche del mismo
animal. Éste era el momento en que los lupercos prorrumpían en una
carcajada de ritual. Luego cortaban la piel de los animales
sacrificados en tiras, llamadas februa, que junto con la deidad sabina
Februo, y el sobrenombre de Juno, Februalis (la que purifica), son los
posibles candidatos a darle nombre al mes de Febrero. Con este aspecto
y casi desnudos, sólo tapados con unas tiras de cuero, salían
alrededor del monte Palatino donde golpeaban a todos los que
encontraban a su paso. El ser azotado por las tiras de cuero de los
luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio.

Este acto de purificación comenzó en el reinado de Rómulo y Remo,
cuando las mujeres romanas se hicieron estériles. Después de consultar
el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió:
"Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo". Y es ésta
la razón por la que los luperci van desnudos uncidos en sangre de
animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo,
golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril.

Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las
carnes de color púrpura. Este color representaba a las prostitutas de
la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con
los lupercos en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas. De este
color vistió Helena de Troya para ofender a su marido Menelao, que
como todos los reyes de la época, trataban como una esclava a sus
mujeres. Hoy en día es color del feminismo.

Esta celebración la adoptó el emperador Justiniano I en el imperio de
Oriente el año 542, como remedio para una peste que ya había asolado
Egipto y Constantinopla y amenazaba el resto del imperio.

Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año
494, la celebración pagana de las Lupercales. Quiso cristianizar esta
festividad y la sustituyó por el 14 de febrero, fecha en la cual murió
martirizado un cristiano llamado Valentín, en el año 270 d. C.

Las lupercalias se trocaron pues en una procesión de candelas
pidiendo, en cánticos y letanías la misma protección contra la muerte
y la fertilidad que procuraba Fauno Luperco, ahora elevada a
esperanzas de una vida y salud mucho más alta. A pesar de todo, esta
procesión de las candelas desterró el rito pagano mucho más
efectivamente que todas las prohibiciones anteriores.

Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación,
por la referencia que Simeón hace, en su canto, a Cristo como "luz de
las naciones", asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas
en las manos de los fieles. El 2 de febrero se cumplían cuarenta días
desde que, en la época de San Ambrosio, se fija el 25 de diciembre
como fecha del nacimiento de Jesús, también para desterrar el festejo
pagano del culto al Sol.

De las lupercales procede hoy la tradición del carnaval gallego
característico de Ginzo de Limia, Laza y Verín, donde los cigarrones,
pantallas o peliqueiros azotan a la gente con débiles fustas de cuero,
con cencerros en honor a los pastores de los que Fauno Luperco era
dios, y golpeando con tripas de cerdo hinchadas con la mano.




Parejas famosas, nota por Libros en Red: 



Historias de amor en la literatura hay de todo tipo: trágicas, luminosas, cómicas, pasionales, imposibles, bien reales… 

Pero los romances literarios también pueden ocurrir por fuera de los libros: en las parejas de escritores; uniones de las que hay muchas, en general todas muy intensas y singulares. 

Por ejemplo, la de Mary Wollstonecraft Godwin, autora (con solo 19 años) de la increíble novela gótica Frankenstein, yPercy Bysshe Shelley, poeta romántico inglés, apenas unos años mayor pero escritor más experimentado. 

Otro caso es el del matrimonio formado por Leonard Woolf y Virginia Stephen (Woolf al casarse y para la posteridad). Aunque ella se suicidó (hundiéndose en un río con piedras en sus bolsillos), parece que fue la historia de un amor, si no feliz, profundo y leal. Así lo muestra la agradecida carta que ella le dejó antes de partir a su muerte: 

8 de marzo de 1941 

Querido:

Me siento segura de estar nuevamente enloqueciendo. Creo que no podemos atravesar otro de estos terribles períodos. No voy a reponerme esta vez. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor hacer. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todas las formas todo lo que alguien puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta que apareció esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto te quiero decir es que te debo toda la felicidad en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bondadoso. Quiero decirte que –todo el mundo lo sabe– si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. Nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

Virginia


Otra pareja que tuvo un final parecido (con la diferencia de que la relación fue más breve, terminada en separación a causa de una infidelidad de él) fue la de los escritores Sylvia Plath y Ted Hugues. Con solo 30 años y dos hijos pequeños, Sylvia se quitó la vida en 1963 asfixiándose con gas en el horno de su casa.

Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre constituyen otro ejemplo de pasiones peculiares. Fueron pareja, pero siempre alternando con otros amantes, cuyas historias compartían. Como se aprecia en esta carta de Simone a Jean Paul, del 27 de julio de 1938:

Me ha sucedido algo sumamente agradable y completamente inesperado: me acosté en el pequeño Bost hace tres días. Fui yo quien lo propuso, por supuesto. (...). Pasamos días idílicos y noches de pasión. Pero no temas encontrarme de mal talante o desorientada o incómoda el sábado; esto es algo muy preciado para mí, pero a la vez liviano y fácil y bien ubicado en mi vida. 

Lo que nos recuerda el caso de la escritora estadounidense Anaïs Nin y Henry Miller, quienes también armaron una pareja abierta… incluyendo a la esposa de él (June). 

En el ámbito de la lengua española, podemos mencionar a Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. Ella le llevaba 11 años y era extraña desde su aspecto exterior hasta en su forma de ver el mundo. Él era un galán profesional (y mujeriego consumado) y encajaba mucho más naturalmente en sociedad. Escribieron juntos una novela policial con un título que acaso revele la complejidad de su relación: Los que aman odian

Y, más contemporáneamente, encontramos a Paul Auster y Siri Hustvedt, su segunda mujer, quien por décadas debió soportar el mote de "esposa de" para poder brillar con luz propia a partir de novelas como Todo cuanto amé.

¿Qué otras parejas de escritores conocen? O ¿qué podrían comentar de las citadas?


Somos seres sociales: @pieladentro @hosscox

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