Humedad

Dejarle madurar
como un vino excelso,
probarle a gota,
a suspiro,
alquimista devoto
creando tintura viva.


Beber de la fuente,
mojarse hasta el fondo,
inmerso en ella, bucear
regodearse sin tregua,
que el río fluye eterno
y se renueva al llamado de su incitador.


Húmedo el deseo y la mano que lo toma,
un vaivén,
una embestida,
reflejo próximo de que endurecerá
prodigandose en agua y carne,
despertando, despertandome.


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