En la oscuridad un gemido abre el día,
la letra revienta la tarde
transformando los sueños en evocación sin fin.

Te he recreado en mi mente,
tras la espera irremediable,
tu,
vos,
you,
voce,
no hay idioma que te alcance.

Hada y dragón,
mujer infinita,
hombre pleno,
aguardo tu llegada en mi alma fría.

¡Resbalas en la curva de tu letra,
caes en mi abrazo inesperado!

Una sonrisa vaga,
un conjuro extraño:
Tú presencia, te amo.
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