Cuando pasé el temblor, regresa.

Y cuando tú te acabes
y cuando yo me pierda,

¿Quién invocara las naves?
¿Quién pulsara las teclas?

¿Cómo podremos sobrevivir, cuando tú te vayas?
Cuando tu boca calle y tus dedos enmudezcan.

Cactus podrido de animal salvaje
la terrible desazón amenazando.

¿Qué será de mi alma cuando la tuya parta?

No me dejes sola, meditabunda

¡No podrás irte!
¡No te iras nunca!


¡No, no, no pasaras!
No serás eres, estas, vives.

¡¡No te dejes vencer!!


Regresa y cuéntanos como tú sabes

¿Qué hay en ese mundo del silencio?

Con mi profunda admiración y deseo de un pronto regreso para Gustavo Cerati.
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