Nosotros y Satie

En la orilla de tu cuerpo me pierdo sumergida entre tus dedos, sobre tu contorno, sediento y tímido, pareces un corcel salvaje , indómito navegante desafiando-me, y yo ¡Por supuesto! Acepto subir-me, sudar, mojarme, cómplice de tu mística entrega, ser girasoles despeinados elogiando al candente astro que nos baña con su caricia candente, tocarte como a las teclas de un piano que solo yo logro interpretar, Satie en mi mente una y otra vez, me estremece y

¿Quién soy yo para decirle que no a la mojada añoranza que de ti hace mi cuerpo?




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