Diagnòstico

Absurda congoja irrumpiéndome, sorpresiva y radiante participo de un oscuro abismo, de un temor absurdo, no hay sangre que ruborice mis mejillas ahora yertas.

Un algo roto en mil pedazos, golpes de conciencia escupiendo un dictamen: ¡Culpable!, ¡Culpable! de la sombra que me asola, del día que no llega...

Soledad toma la mano de mi tarde, anochece...
"Culpable" deslizándose en mi psique, admítelo (retumba en mi cerebro) admítelo y muere de una vez.
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