Inmortales navegamos la noche

Te murmuro al ritmo de una melodía
tarareo frases que no me pertenecen
tienes mi cordura a tu servicio
un resguardo de promesas suspendidas
finos hilachos de fantasía.

Hay en ti un suspiro converso
un si y un no congelados,
no sabré de tu lienzo los matices
pero si el rostro de tu alma.

En mi habita
la bienvenida reservada
para tu espíritu renacido.

¡Viento tráeme mi velero!
aprendí a navegar
a su timón sujeta.

Clamo tu inmortalidad
y sonrió sorprendida
soñar es intemporal
y tu
y yo
vivimos soñando.


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