Miércoles de cine - Se7en







Título  Se7en, los siete pecados capitales (Hispanoamérica)



Ficha técnica
Dirección       David Fincher
Producción      Arnold Kopelson
Phyllis Carlyle
Guion   Andrew Kevin Walker
Música  Howard Shore
Fotografía      Darius Khondji
Montaje         Richard Francis-Bruce
Protagonistas   Brad Pitt
Morgan Freeman
Gwyneth Paltrow
Kevin Spacey


Seven (nombre que suele estilizarse como Se7en) es una película
estadounidense de suspense de 1995 dirigida por David Fincher, escrita
por Andrew Kevin Walker (quien obtuvo una nominación al premio Bafta
por el mejor guion original) y distribuida por New Line Cinema. La
película es una mezcla de cine negro, psychothriller y buddy movies en
la cual actúan Brad Pitt y Morgan Freeman en los papeles estelares,
así como Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey en los de reparto. Después de
su estreno se rodó una serie de películas sobre psicópatas metódicos
con un fin intelectual en sus crímenes, aunque ninguno de tales filmes
logró el impacto que causó esta película.

    Gula: el hombre obeso que encuentran asesinado fue obligado a
comer y seguir comiendo, ya que John le apuntaba con una pistola y una
vez lo golpeó con esta. También paró la tortura dos veces para ir a
comprar comida. Tenía un balde para el vómito. La garganta se inflamó
y hubo hemorragia interna, lo que causó su muerte.

    Avaricia: un abogado que en palabras de John Doe era «un
sinvergüenza que se pasó la vida liberando asesinos, violadores y
secuestradores». Basándose en la obra de Shakespeare El mercader de
Venecia, que en un texto decía «una libra de carne, sin huesos ni
nervios», refiriéndose a una libra de carne que habría de arrancarse,
decidió que la carne que sobraba era de su vientre y provocó un
desangramiento hasta la muerte.

    Pereza: un tipo que se hacía llamar Victor. Encuentran sus huellas
en la escena del crimen de «la avaricia», por lo que van a investigar.
En su apartamento descubren su cuerpo, amarrado a una cama y con
fotos, la primera de un año antes exactamente. Le falta una mano que
había sido usada en la escena del crimen para inculparlo. Un policía,
al acercársele mucho, se lleva un susto, pues Victor no está muerto,
sino en coma. El médico dice que no puede hablar, pues la capacidad
cerebral se ha visto dañada por culpa de la tortura; además, se ha
arrancado la lengua a mordiscos y sus músculos están atrofiados.

    Lujuria: John Doe había mandado fabricar un cinturón con una
cuchilla por delante. Un hombre y una prostituta son obligados a
copular usando la cuchilla, lo que provoca heridas fatales en la
vagina y órganos internos. El cuerpo de la prostituta no se muestra,
pero el hombre que fue obligado a tener sexo con ella está seriamente
perturbado y no puede hablar, además de que la policía tiene bien
cuidada la escena del crimen.

    Soberbia: el asesino le corta la cara a una mujer que era
reconocida por su rostro y tiene dos opciones: llamar a emergencias y
vivir, pero sin su rostro, o tomar unas pastillas que tiene en la otra
mano y morir. La mujer toma las pastillas. (*aunque tiene la cara
desfigurada*).

    Envidia: John Doe es el penúltimo pecado y la esposa de Mills la
última víctima que han de encontrar. Luego de que una camioneta de
servicios postales se acerca al lugar donde suponen que encontrarán
los cuerpos, Mills se queda con John. Cuando Somerset se da cuenta de
lo que tiene la caja, corre hacia Mills. John, a base de indirectas,
le hace saber a Mills que fue a visitar a su esposa, pues envidiaba su
vida. Quiso jugar a ser un esposo ejemplar, pero no lo consiguió, y se
llevó de recuerdo su cabeza, matándola y también matando al bebé que
hubiera llegado a nacer.

    Ira: David Mills es el último pecado tras hacer de John Doe la
víctima. Después de comunicarle a Mills el asesinato de su mujer, éste
comienza a balbucear, mientras Somerset, que está regresando de la
furgoneta donde acaba de ver la cabeza de la esposa de Mills en una
caja recibida por mensajero (el espectador no ve la cabeza), no para
de gritarle que tire la pistola con la que apunta a Doe. Somerset
trata de convencerlo de que, si dispara a John, éste habrá ganado.
Mills, cegado por «la ira», le dispara varias veces. Es arrestado y
conducido en un coche de policía, seriamente perjudicado mentalmente,
a la cárcel, dónde le esperará la pena capital. La muerte de David
Mills, se presupone para que se cumpla la obra de John Doe, dónde los
7 pecadores capitales hallan la muerte como castigo.






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